-Antes-
Me remuevo inquieta y siento una dura superficie en mi
espalda. Abro mis ojos con pereza, cuando la luz se sumerge entre ellos, un
mareo me llena. Llevo mis manos a mi cabeza, sujetándola. Entonces soy
consciente de que tengo algo enredado en una de mis muñecas, y montones de
agujas salen de ahí. Con la vista, examino el lugar en dónde estoy, paredes
blancas, demasiado para mi gusto, aparatos tecnológicos por todos lados, dirijo
mi vista a dónde estoy recostada, una camilla; y sin más, sé en dónde estoy, un
hospital.
A mi mente vienen montones de imágenes, dolorosas,
humillantes, aterradoras y, las lágrimas no tardan en aparecer. Ese maldito
hijo de puta, ese maldito violador, el maldito Zayn Malik y sus facetas. Según
me enteré la vez en que estuve en aquella habitación con aquel montón de
chicas, todas conocían a Zayn Malik, pero, lo llamaban por diferentes nombres,
lo que me hace preguntarme, ¿ quién mierda es Zayn Malik? Si es qué ese es su
verdadero nombre.
Intento sentarme en la camilla, pero, un cable en mi
muñeca me impide hacerlo, ya que, cuando la muevo, el cable se estira demasiado
y, duele. Escucho pasos al otro lado de la puerta, seguida de unas voces, entre
ellas, logro reconocer una, Zayn está aquí. Mis nervios se aceleran, tengo
miedo, demasiado; no tengo idea de qué puede ser capaz ese chico y, no tengo el
suficiente valor para averiguarlo.
No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de
hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor. Y no quiero
conocer los peligros de Zayn Malik, simplemente no. Y entonces llega ese
momento en el que estás en el precipicio y no sabes qué es peor si morir o
vivir. No tengo la más mínima idea de qué sucederá ahora, Zayn es un asco de
persona, de eso no queda duda.
Tengo muchas preguntas, entre ellas, el cómo Zayn pudo
traerme a un hospital así, sin más, se supone que estoy secuestrada, él no
puedo simplemente dar mis datos, me encontrarían y, lo encontrarían a él.
Observo como la puerta se abre, por ella, entran Zayn,
John y ella, Stella. Siento como mi estómago se aprieta con un fuerte nudo al
que algunos denominan celos. Y estoy segura de que no importa cuánto lo niegue,
y creo que tampoco me importa que Zayn haya abusado de mí, solo sé que, me
estoy enamorando de Zayn Malik.
Ella, Stella, me observa atentamente, no puedo deducir
con exactitud qué quiere decirme la expresión de su rostro; por otro lado, Zayn
luce nervioso, maldito infeliz; John camina hasta posicionarse a mi lado, posa
una de sus manos en la parte superior de mi cabeza y tira fuertemente de mi
cabello haciéndome chillar.
- Mira perrita-
me dice, su rostro luce aterrador- Me has
traído problemas, muchos, así que más te vale calmarte o para la próxima no te
“intentarás matar”, yo te mataré.
Mi corazón se acelera y, la expresión en el rostro de
Stella cambia, al igual que la de Zayn, ahora, ambos lucen ¿preocupados? Si, al
parecer lo hacen, yo estoy aterrada, debo recalcar que John es simplemente
aterrador, guapo, pero aterrador.
Stella se acerca a mi haciendo a John hacia un lado, su
mano pasa por mi rostro mientras me mira fijamente a los ojos, detiene su mano
en mi mejilla, me mira, tan profundo que me incómoda, siento como si pudiera
verme el alma, ella solo niega con la cabeza un par de veces y se aleja. Toma a
John del brazo y lo guía a salir de la habitación junto con ella, dejándome
sola, con Zayn.
Él solo me mira, su mirada luce arrepentida, se acerca y
se sienta en un espacio libre de la camilla que, al parecer es resistente, me
pregunto ¿la camilla resistiría una sesión se sexo salvaje con Zayn? ¡Oh Dios! La presencia de este chico me
afecta, ahora mi lado pervertido quiere salir a la luz; contrólate Elizabeth,
contrólate.
Zayn no deja de mirarme y, sospecho que se ha dado cuenta
de mis pecaminosos pensamientos porque una sonrisa coqueta llena su rostro
aunque, no dura mucho, su expresión se vuelve triste nuevamente.
- Lo lamento-
me dice y suena tan sincero que me parte el alma.
- Lo sé- Y digo
esto porque no sé qué más puedo decirle, mi pecaminosa mente no me deja razonar
bien.
Se acerca, se acerca tanto que nuestros rostros están a
centímetros de tocarse, su respiración se mezcla con la mía y, en cuestión de
segundos nos encontramos besándonos como si el mañana no existiera. Por un
momento me olvido de Stella, de mi “etapa
suicida” de creo que ayer, de John y de la demás mierda. Sus grandes manos
están en mi rostro, ahuecando mis mejillas y, mis manos están en su nuca,
enredadas en su corto cabello.
Pero bien dice que la felicidad no es eterna porque, no
interrumpe una tos; ambos nos separamos y volteamos a ver a un guapo y
sonrojado doctor a nuestras espaldas.
- Lamento interrumpirlos pero debo revisar a la paciente-
dice este rápidamente.
La mirada que Zayn le brinda no es del todo amistosa,
digamos que le da a entender que si la casa del doctor se estuviera incendiando
y Zayn tuviera agua, se la tomaría en vez de apagar el fuego; si, todo un amor
de persona. A regadientes Zayn sale de la habitación dejándome sola con el
doctor.
- Amm…disculpe, ¿doctor?
- Oh, lo siento-
dice- Mi nombre es Trevor, Trevor Wilson.
Y vaya, el doctor sexy resultó tener un nombre sexy
también, genial. Esto les agrada a mis hormonas revolucionadas de adolescente.
El doctor comienza a hacer cosas que no tengo idea de que son y cuando termina,
toma una pastilla y la deposita en mi mano junto a un vaso con agua.
- Toma esto, es
para los mareos- dice.
- Gracias- digo
y coloco la pastilla en mi boca para acto seguido, tragarla con ayuda del agua;
debo decir que el doctor no me quita la mirada de encima.
Sonrío y él también lo hace.
- Bien Elizabeth-
dice, pero mira nada más que rápido toma
confianza- Conozco a John desde hace unos años y, debo decir que al principio
me rehusaba a aceptar pero después de ver a la hermosa chica que tendré como
paciente o alumna, como quieras llamarlo, he aceptado.
- ¿Qué quieres decir?- digo de pronto con
confianza a lo que él sonríe.
- Desde hoy,
estarás bajo mi cuidado y vigilancia en la casa Malik, eres oficialmente
bienvenida.
Mensaje
secreto: Y de pronto, llegan nuevas personas a confundir lo que uno siente,
pero se debe tener en cuenta lo que dicta el corazón.