Después de que el doctor se fuera de la habitación, quedé
completamente sola. El silencio era tranquilizador y, al mismo tiempo
espeluznante. Aún estoy mareada, debo decir y, lo único que quiero es largarme
de este lugar. Nunca en mi vida me han gustado los hospitales y, esta no es la
jodida excepción. Tengo un borroso recuerdo de un hospital, era muy pequeña,
pero, el miedo sigue ahí.
Recuerdo que, todos gritaban, iban de un lado a otro y,
recuerdo a un niño, creo que tal vez de mi edad, sollozando al lado de su
madre. Recuerdo a mamá en la sala de espera intentando contactar a la abuela,
recuerdo ver cómo una camilla pasaba rápido por el pasillo. La tía Carmelia solía
decirle, hermana de mi abuela reposaba allí, su cuerpo ensangrentado, tengo su
imagen viva en mi cabeza aunque ella esté muerta.
Recuerdo que comencé a llorar, desesperadamente y, aquel
niño de piel morena levantó su cabeza, limpió sus lágrimas y se dirigió a mí, me
abrazó y me susurró un “Las niñas grandes
no lloran”, logró sacarme una sonrisa y, después de ese día no lo vi más. Según
razono, ese niño es mi “primo”, pero, no lo recuerdo más.
De ahí nació mi miedo, cada vez que visito un hospital
siento como si fuera a perder a un ser querido o, como si yo fuera a morir y,
esta vez casi lo hago. Escucho unas voces fuera y veo como la puerta se abre,
veo al doctor asomarse.
- Alístate,
te darán de alta- dice.
Me levanto de la cama en un salto, dirijo mi mirada
recorriendo todo el cuarto blanco buscando algo de ropa y la localizo en una
esquina. La tomo y me dirijo al cuartito de baño, me cambió de ropa en un dos
por tres y salgo; me siento en la camilla a esperar.
En cuestión de unos pocos segundos, la puerta se abre
nuevamente y entra Stella, me hace una seña can la cabeza indicándome que salga
y la siga. Salimos del hospital y en el auto logro ver a John, pero, Zayn no
está. Lo busco con la mirada y, al parecer Stella lo nota.
- Zayn está
arreglando los papeles de egreso, nos alcanzará en la casa- dice y, no sé si
fue mi imaginación o vi una sonrisa en su rostro.
Entro al auto insegura y me siento en la parte trasera.
Coloco mis manos sobre mi regazo y, automáticamente, mis dedos comienzan a
jugar entre ellos. El silencio dentro del auto es infernal, quiero salir ya. El camino no fue tan largo como lo imaginaba, al llegar a
la gran casa, subí casi corriendo a la habitación y puedo jurar escuchar la
risa de Stella resonar en la planta baja.
Me tiro de golpe en la cama, mis brazos quedan extendidos
e, inevitablemente de mis ojos comienzan a salir lágrimas. Definitivamente soy
una idiota, una idiota enamorada. ¿Cómo pude enamorarme de Zayn Malik? Termino
con Mike porque Zayn me confunde y resulta que Zayn me secuestra, nos
acostamos, él tiene novia, me viola, intento suicidarme y, tengo un vigilante
sexy; todo esto es demasiado. Y es que, no entiendo cómo puede hacer Zayn para confundirme
tanto, él está jugando con mis sentimientos y eso, no es para nada bueno, no lo
es ni lo será.
Toma una almohada y la coloco en mi rostro, grito, tan
fuerte como puedo, desahogándome. La tomo y la tiro lejos, golpea el ropero
haciendo un ruido seco; aunque, demasiado fuerte para que solo sea una
almohada. Intrigada, seco mis lágrimas y me levanto de la cama, me dirijo al
ropero y me agacho en el suelo, tomo la almohada en mis manos e, introduzco mi
mano dentro de la funda blanca. Mis dedos consiguen tocar una superficie dura,
mi mano la toma y la extraigo.
Es una cajita de madera, pequeña, mis manos se apresuran
a abrirla, estoy por hacerlo cuando escucho el ruido de la puerta abrirse;
guardo la cajita dentro de la funda rápidamente, lanzo la almohada a la cama y
me pongo de pie.
Observo al doctor o, mejor dicho a Trevor entrar a la
habitación, tiene una gran y hermosa sonrisa en su cara, su rostro luce
despreocupado y su cuerpo libre de tención, pero, al verme su ceño se frunce.
- ¿Has llorado?-
me pregunta acercándose.
No sé por qué pero, me llega un arrebato de sinceridad y
asiento con la cabeza rápidamente y, también, creo que me llega un repentino
arrebato de confianza y me lanzo a sus musculosos brazos, abrazándolo. Me
envuelve en ellos rápidamente, una de sus manos de posa en mi cintura y, con la
otra acaricia mi cabello. Los sollozos llenan y se escapan nuevamente de mis
labios, las lágrimas salen como ríos, empapando a Trevor.
Separa un poco nuestros cuerpos y, quita su mano de mi cabello,
la coloca en mi rostro y seca mis lágrimas. Sonríe, me hace sonreír también.
- No llores por él-
me dice y, me desconcierto, no sé como lo sabe, al parecer nota mi cara de
confusión a lo que agrega- Si, lo sé, tenía
que saber el por qué de tu ingreso al hospital y, yo no acepto relatos poco
convincentes.
Bajo la mirada y él coloca su mano en mi barbilla,
subiendo mi rostro. Sonríe de nuevo y no sé pero, mi corazón se acelera. Me
pierdo en sus hermosos ojos e, inconscientemente mi mirada baja a sus labios. Nuestros
rostros están cerca, demasiado, nuestras respiración se mezclan y, ocurre lo
inevitable, nos besamos.
Mensaje
secreto: Cuida lo que tienes, porque, alguien puede llegar a ocupar tu lugar y
lo perderás para siempre.
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