-Antes-
Elizabeth:
No he podido sacarme aquel beso de mi cabeza y no porque
no me haya gustado porque estaría mintiendo si dijera eso, me he sentido en las
nubes porque, no fue un beso brusco como los de Zayn sino que fue un beso
dulce, como los algodones de azúcar, y, amo los algodones de azúcar. Me sentí
volar y, ahora estoy un poco confundida porque, me gusta mucho Zayn pero,
Trevor me atrae. Zayn es mi secuestrador y, es violento mientras Trevor parece
ser todo lo contrario. No conozco a Zayn, no sé su historia pero, no conozco a
Trevor tampoco.
Todo se ha complicado, no deseaba en lo más mínimo que
esto ocurriera. Además, debo agregar que últimamente mi citrina no ha dejado de
arder. El collar con la citrina me lo obsequió mi abuela antes de morir.
Recuerdo como lo colocó en mi cuello con sus manos temblorosas, la muerte de la
abuela Katherine fue un suceso muy triste y doloroso.
Mi citrina nunca había ardido tanto y cuando digo nunca
es porque verdaderamente nunca lo había hecho, no como ha ardido desde que
llegué a la casa Malik, nunca había ardido como ardió el día que vi a Zayn por
primera vez, lo dejé pasar pero, no creo poder ignorarlo por más tiempo.
Hay algo en esta casa que no está bien. Estoy tan inquieta
como el día en que descubrí que es lo que soy, tan inquieta como el día que,
sin querer incendié el auto de mi profesor de ciencias después de que me
reprobó. Y es que, el fuego es algo que es parte de mí, soy un ser de fuego y,
debo admitir que aún no sé controlarlo muy bien.
Sé, por lo que me dijo mi abuela que, como un ser de
fuego mi cuerpo es tengo habilidades. Aún no puedo manipularlas muy bien pero,
trabajo en ello. No soy un ser de fuego completamente, soy algo así como una
variación. Me explico. Mi abuela y mi abuelo son Ignis completos, tuvieron a mi
padres, un Ignis completo también pero, mi padres rompió la cadena y se casó
con una humana, mi madre. Ellos me engendraron y, soy algo así como mitad
humano y mitad ser de fuego, soy un Citrin.
Las única persona que saben acerca de esto son Mike un Ignis
también, mi primo Nick, lamentablemente un humano y mis padres. Nick y yo nunca
nos llevamos bien, porque él siempre había estado celoso de mis habilidades ya
que él carecía de ellas.
Siento mi citrina arder y veo como la puerta se abre, por
ella, entra John. Tomo mi citrina entre mis dedos y la aprieto fuerte. John me
indica que lo siga y, lo obedezco. Entramos a un cuarto que, creo es su oficina
y me indica que me siente en uno de los tantos sillones que están ahí dentro.
Observo cómo se dirige a una puerta al final de su
oficina y se pierde dentro de aquel cuarto por algunos bastantes minutos. Sale
de ahí con un libro rojo en sus manos, es un libro grande y, se nota a simple
vista que es bastante pesado. Toma asiento a mi lado y me pone en libro en las
piernas.
- Ahora, échale un vistazo- me dice.
Mis manos ahora temblorosas se dirigen hacía la tapa del
libro, siento que mi citrina arde y lo abren lentamente, me hace toser ya que,
pequeñas capas de polvo se desprenden de él, además me provoca una ardor con el
tacto. Leo página por página, observo las fotos y, por cada giro de página que
doy me siento más asustada, toda mi familia está dentro de ese libro, mi
historia también lo está y, hay unas cuantas historias más, es aterrador.
.- Este, querida Elizabeth- me dice John y, mi nombre
suena asqueroso de sus labios- Es el libro de la vida.
- ¿Qué es eso?- pregunto curiosa.
- ¿Reconoces a alguien de las fotografías? ¿Reconoces
alguna de las historias?- me pregunta y me siento atrapada.
Intento leer sus pensamientos pero, no puedo, hay algo
que me lo impide, me ha pasado lo mismo con Zayn y Stella, es como si sus
mentes estuvieran bloqueadas. Cierro el libro que hasta ahora había permanecido
abierto en mis pierna y en su tapa logro reconocer una pierda.
- Ónix- murmuro.
- Eso es querida, Ónix- me dice él.
- ¿Por qué hay ónix aquí?- pregunto.
- Creo que lo sabes- me responde.
Y está en lo correcto, lo sé. El ónix es una piedra
derivada del cuarzo al igual que mi citrina solo que el ónix es opaco e impide
el paso de luz atreves de él. Eso quiere decir que este libro tiene ónix para
impedir que los seres de luz lo tengan; las únicas personas que son totalmente
inmunes a él son los seres de sombras.
- ¿Tú?- pregunto incapaz de terminar la pregunta.
- Si linda, yo soy un Umbrarum.
Asombrada, así estoy en este momento, total y
malditamente asombrada, eso explica el por qué de mi ardor cada vez que tengo a
John cerca.
- ¿Y tú linda, qué eres?- me pregunta.
- Nada- respondo.
Su ceño se frunce y su rostro de enrojece.
- ¡No me mientas!- me grita tomándome por los hombros y
sacudiéndome- ¡Sé que tú escondes algo! ¡Dímelo!
Inevitablemente, lágrimas comienzan a salir de mis ojos,
salen a montones, y es que no puedo decirle a Jon acerca de los Citrines, no
puedo. Mi citrina es la piedra que nos identifica, la que nos deja vivir, no
puedo traicionar a los Citrines, y traicionarlos a ellos sería como traicionar
a los seres de fuego también.
- No…no soy nada- digo en un murmullo tembloroso.
- ¡Joder!- grita John frustrado y me lanza de vuelta al
sillón.
Y que mierda, no sé qué hacer y esta vez mi abuela no
está aquí para ayudarme.
Mensaje
secreto: El fuego arde en tu alma.
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